El estado de Sinaloa vive una destacada temporada vacacional de verano tras registrar durante julio y lo que va de agosto la llegada de más de 915 mil visitantes, una ocupación hotelera promedio del 71 por ciento y una derrama económica estimada por encima de los 3,900 millones de pesos en los distintos destinos de la entidad.
En este periodo, Mazatlán ha reafirmado su posición como uno de los destinos de sol y playa favoritos del turismo nacional.
El puerto reporta –hasta el 09 de agosto- afluencia superior a los 770 mil visitantes, con un promedio de ocupación hotelera del 84 por ciento y una derrama económica que supera los 3,700 millones de pesos.
La secretaria de Turismo de Sinaloa, Mireya Sosa Osuna, destacó la gran preferencia de los viajeros durante esta temporada vacacional.
“Estamos muy contentos con los resultados alcanzados este verano, ya que las metas se están cumpliendo tal como lo planeamos. Siguiendo la encomienda de nuestra gobernadora, Yeraldine Bonilla Valverde, nos hemos dedicado a recorrer cada rincón del estado, promoviendo nuestras playas, la sierra y los Pueblos Mágicos. ¡Los esperamos con los brazos abiertos este verano en Sinaloa!”, expresó.
La funcionaria detalló que en los últimos cuatro fines de semana, Mazatlán ha registrado una ocupación hotelera promedio del 89 por ciento.
De manera particular, centros de hospedaje ubicados en zonas estratégicas como el Malecón han alcanzado el 100 por ciento de su capacidad de viernes a domingo.
El flujo turístico ha impactado de manera positiva tanto a los grandes atractivos de Mazatlán -entre ellos el Acuario, el Observatorio, el Faro, sus playas y el Malecón- como a los Pueblos Mágicos, Pueblos Señoriales y comunidades, donde los visitantes continúan disfrutando de su riqueza histórica, tradiciones y gastronomía.
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4EL TERCER PLANETA
Lo que no quieren que sepas del FRACKING
administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se ha pronunciado a favor sobre la incursión de México en el fracking, o fractura hidráulica, con la intención de que México deje de depender de las importaciones de gas natural de Estados Unidos. El término que utilizaron fue “fracking sustentable”. Tanto Greenpeace México como varias organizaciones ambientalistas, comunidades organizadas, y la misma Alianza Mexicana Contra el Fracking, de la que somos parte, advertimos sobre la falsa idea de este “fracking sustentable” y aseveramos el peligro ecológico y social de permitir este tipo de proyectos que priorizan las energías fósiles ¿Pero de qué va realmente el fracking?
Fracking que destruye más de lo que ves.
El fracking es una técnica costosa y contaminante de extracción de hidrocarburos contenidos en suelo poco poroso. Para liberar estos hidrocarburos se fracturan rocas mediante mezclas secretas de químicos, agua y arena. En el fracking se perfora la tierra hasta 3 km, y para la fractura de un pozo de fracking se requieren entre 10 mil y 30 mil m3 de agua.
Dentro de las sustancias incluidas en los fluidos se pueden encontrar metales pesados, solventes y materiales radioactivos debido a las reacciones químicas que se producen. Incluso aunque se utilicen materiales biodegradables, no se puede tener seguridad de a cuales productos químicos dañinos sustituyen o si lo hacen completamente, debido al secreto de estas formulaciones.
¿En verdad hay fracking “sustentable”?
El fracking es una técnica vieja que la industria quiere vender como nueva y “sustentable”, pero es costosa, contamina el planeta y empeora el cambio climático. Las consecuencias documentadas del impacto del fracking provocan el desplazamiento de las comunidades cercanas. En comunidades de Texas, donde se lleva a cabo el fracking, ha repercutido en un 5% de reducción en su población. Dentro de los impactos a la salud se encuentran el mal desarrollo fetal durante el embarazo que provoca un bajo peso al nacer, sustancias que actúan como disruptores hormonales para el ser humano. Irritación en nariz y ojos y severos dolores de cabeza.
Se ha mencionado que para lograr que el fracking sea “sustentable” se prevé utilizar agua congénita* esta requiere de un tratamiento especial que supone un alto costo de inversión inicial. Además los lugares donde existe potencial para realizar fracking ya se encuentran en un déficit hídrico importante: básicamente la zona noreste del país.
Hoy, el gobierno federal lo propone como “soberanía energética” pero eso es falso. A la industria fósil le gusta decirte que sus acciones no dañan al planeta, pero nunca te dirán el daño detrás. Esta técnica solo beneficia el bolsillo de la industria fósil y afecta al planeta y a las comunidades vulneradas..
La soberanía energética implica no depender de inversiones extranjeras y asegurar que nuestros territorios y comunidades no corran ningún riesgo al obtener energía, adeemás de que las personas puedan sentirse seguras de la energía que utilizan y de donde viene.
Ni aquí, ni allá, ni en ningún lado.
No hay partes del país que sean inferiores a otras, es por ello que en ningún lado se deben cargar con los costos ambientales y sociales de la industria fósil. Cada comunidad merece el derecho de decidir la energía que van a utilizar sin afectar a los demás y las energías renovables son la alternativa menos dañina que tenemos.
Necesitamos soluciones reales. Necesitamos un plan energético que priorice la reducción de emisiones, combata el cambio climático y encamine a una democracia energética para las comunidades.
Es momento de dejar de maquillar lo que daña el planeta y tomar acción climática real.
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