La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ordenó a Ferromex implementar un programa integral de remediación ambiental luego del derrame de miles de litros de hidrosulfuro de sodio registrado tras el descarrilamiento de un tren de carga en Naco, Sonora. La medida busca restaurar la zona afectada y determinar el alcance real de la contaminación.
La instrucción fue emitida tras las inspecciones realizadas por autoridades ambientales federales, que concluyeron que la empresa ferroviaria deberá asumir la reparación del daño ocasionado por el accidente ocurrido en el tramo Cananea–Agua Prieta.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Profepa, el incidente involucró tres góndolas cargadas con aproximadamente 240 toneladas de concentrado de cobre y un carro tanque con 72 mil litros de hidrosulfuro de sodio, de los cuales cerca de 70 mil 300 litros terminaron sobre el cauce de un arroyo.
Como parte de las medidas obligatorias, la empresa tendrá que elaborar un plan de caracterización ambiental que abarque al menos tres kilómetros del cauce afectado para determinar el desplazamiento de los contaminantes y el impacto sobre el suelo, el agua y la biodiversidad.
Con base en esos resultados deberá presentar un programa de remediación integral, el cual será evaluado y aprobado por la autoridad ambiental antes de su ejecución.
Además, la Profepa ordenó el retiro de los vagones accidentados y de la infraestructura contaminada, reforzar las acciones de limpieza y contención, así como entregar evidencia documental y fotográfica que demuestre el cumplimiento de cada una de las medidas impuestas.
Inspectores federales permanecen en la zona supervisando las labores de descontaminación y verificando el retiro del concentrado de cobre, así como del suelo mezclado con el compuesto químico.
Las autoridades también confirmaron que se realizó el trasvase del remanente de hidrosulfuro de sodio que permanecía en el carro tanque accidentado para facilitar su retiro seguro del sitio. Paralelamente, especialistas efectuaron recorridos terrestres, sobrevuelos con drones y toma de muestras de suelo y fauna para conocer la magnitud del impacto ambiental.
Aunque las primeras estimaciones ubican la afectación en una superficie aproximada de 1.7 kilómetros cuadrados, la dimensión definitiva será determinada una vez concluyan los estudios técnicos ordenados por la Semarnat y la Profepa.
La dependencia ambiental informó que continuará con la supervisión del cumplimiento de las medidas impuestas a la empresa ferroviaria hasta garantizar la restauración del área impactada y verificar que las acciones se apeguen a la normatividad ambiental vigente. El caso se mantiene bajo seguimiento mientras avanzan los análisis para establecer el alcance total de los daños provocados por el derrame químico.
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