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Soft Skills, reflejo de personalidad y giro de las PyMEs: Eduardo Graniello Pérez

Aún cuando existe un plan y modelo de negocio sólidos y se cuente con el financiamiento necesario para emprender un proyecto, para el experto en emprendimiento, Eduardo Graniello Pérez, si las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) no cuentan con las denominadas «Soft Skills”, difícilmente llegarán a sus objetivos.

“Las Soft Skills han cobrado relevancia en el ecosistema empresarial, pues se trata de las habilidades sociales, emocionales y de venta y gestión de un individuo. En el caso de las PyMEs son primordiales pues de ellas dependerá el despegue y éxito de su negocio”, explica.

El experto en emprendedurismo precisa que a través de estas habilidades, es posible obtener un panorama claro sobre el estado actual y global del negocio en el que se van a desenvolver las empresas, por lo que para llevar los negocios al siguiente nivel, es primordial desarrollarlas.

“Aunque se traten de habilidades personales, éstas también serán reflejo del tipo de empresa que se está conformando. Y por increíble que parezca, resultan ser el factor diferenciador y al que pocos emprendedores recurren al momento de introducirse en el mercado”, señala Graniello Pérez.

“Si bien nos encontramos inmersos en una era en la que la tecnología es la que predomina, no hay que dudar de la efectividad e impacto que la resiliencia, la inteligencia emocional y la capacidad organizativa tendrán en nuestro negocio y nuestros clientes”, asegura.

El especialista detalla que existen cinco «Soft Skills» que los emprendedores deben incluir en sus planes de trabajo cuanto antes.

“Habilidades como el liderazgo y gestión de equipos, la organización del tiempo, la creatividad, la comunicación y la asertividad contribuirán a formar una empresa sólida pero aún más importante, a colaboradores capaces y comprometidos con nuestro negocio”, detalla Eduardo Graniello Pérez.

En cuanto a la organización y gestión del tiempo, el experto recomienda recurrir al modelo de “La matriz de Covey” para la toma de decisiones, pues es común denominador entre las PyMEs no priorizar ni destinar bien los recursos al momento de la ejecución.

“Este es un modelo sencillo de aplicar pero que sin duda, simplificará las labores y contribuirá a una mejor organización y reacción del equipo. Se trata de clasificar las labores en cuatro esquemas: urgente e importante; no urgente e importante; no importante y urgente, y no importante y no urgente. De esta manera, será mucho más fácil identificar cuáles son las tareas fundamentales en las que se tiene que invertir tiempo y cuáles carecen de valor, pues al final de la jornada le restarán productividad al equipo y a tu empresa”, puntualiza.

Leonora

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