Dos Bocas, dinero tirado al agua: Abel Pérez Zamorano

Los estudios científicos advierten que la contaminación y el calentamiento global propician epidemias y agravan la devastación por ciclones y otros fenómenos naturales. Por eso, países e instituciones (como el Acuerdo de París) buscan frenar el uso de energías fósiles, con incentivos y regulaciones para reducir emisiones de gases contaminantes. Promueven el empleo de energías renovables, de fuentes naturales como el viento, la solar fotovoltaica, corrientes de agua.

Los gigantes petroleros invierten en energías limpias

Recientemente la Agencia Internacional de Energía (AIE) reportó que la electricidad aporta 20% de la energía mundial, pero en 2040 superará al petróleo (que hoy la duplica) como primera fuente. En la próxima década la producción de petróleo alcanzará su techo, y las renovables podrían aportar hasta el 70% de la electricidad; como generador de electricidad en el mundo el carbón caerá de 37% a 28 en una década. La solar es hoy la fuente más barata. Las hidroeléctricas se mantendrán como fuente principal de energía renovable. Según otros estudios, Estados Unidos instalará este año cantidades récord de sistemas de energía solar y eólica. La empresa petrolera Total pronostica que “… la industria petrolera alcanzará su pico máximo en la próxima década y el crecimiento de la demanda terminará alrededor de 2030. Según publica Bloomberg, no es la única petrolera que ha pronosticado el fin de la era del oro negro […] Total y otras petroleras europeas estudian canalizar inversiones en energías limpias…” (Sputnik, 30 de octubre).

Los gigantes petroleros Shell y British Petroleum se mueven hacia energías limpias. Recientemente el secretario general de la ONU recomendó no construir más centrales eléctricas que usen carbón, y “Alabó las recientes decisiones de China, Japón y la República de Corea que se comprometen con emisiones netas cero».

Dos Bocas es un capricho

La política energética es irracional, concretamente el capricho de Dos Bocas, y debe revertirse, no en beneficio de las transnacionales, como alega el presidente para desvirtuar la crítica, con el falso dilema de: o las empresas transnacionales de energías renovables, o el gobierno “nacionalista” con energías fósiles. No es así necesariamente. Además de la operación independiente de las empresas, puede el gobierno asociarse con ellas o invertir directamente en energías limpias (México es uno de los países con mayor radiación solar, Atlas Global Solar). Con el ropaje de un falso nacionalismo se pretende así ocultar una visión retrógrada y anticientífica.

Por lo demás, el dinero así mal gastado podría tener mejor uso. Hoy que los tabasqueños ven sus hogares anegados, ¿no hubiera sido mejor emplear el recurso de Dos Bocas en la construcción de infraestructura hidráulica para proteger el patrimonio de las familias contra las inundaciones que periódicamente destruyen sus viviendas? Por cierto, ¿de qué sirven los “apoyos” que López Obrador les ha dado si todo lo perdieron? Mejor sería también recuperar el equilibrio ambiental para reducir el impacto de los ciclones. Más humano y sensato sería asimismo emplear el dinero que se perderá en Dos Bocas, destinándolo a equipar hospitales, comprar vacunas contra el coronavirus y medicinas para niños con cáncer. Muchas vidas se salvarían. Ese dinero sería socialmente más útil, en lugar de tirarlo, literalmente, al agua. En suma, lamentablemente, la 4T nos lleva en retroceso.

Nydia Mejía

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